jueves, 25 de septiembre de 2014

2º BACH LCL: EL SEFARDÍ

En esta ocasión, el pretexto es una exposición de textos sefarditas.

VIVOS GRACIAS A LA PALABRA


En 1553, en la ciudad italiana de Ferrara, el duque Hércules II de Médici autorizaba la publicación de la primera edición impresa de la Biblia judía en castellano. Sus responsables, Yom Tob Atías y Abraham Usque, prometían en la portada que el volumen era una traducción "palabra por palabra de la verdad hebrayca". "Y, efectivamente, lo es", señala Uriel Macías, "pero tanto es así que la sintaxis del texto es la hebrea, no la castellana. Los propios autores reconocían que eso hacía que el libro fuera muy difícil de comprender". Aun así, fue la edición de referencia para el judaísmo sefardí durante los siguientes dos siglos.

Palabra por palabra es el título de la muestra organizada por la Fundación Don Juan de Borbón España-Israel que, hasta el 26 de octubre, expondrá en el Círculo de Bellas Artes de Madrid 91 volúmenes de la colección particular de Macías, incluidos algunos fragmentos de la Biblia de Ferrara. "Tienen una historia muy curiosa", indica su propietario, que también es el comisario de la exposición. "La Biblia fue destruida y sus hojas se utilizaron para encuadernar. Solo unas pocas páginas se han podido recuperar".

La inmensa mayoría de la colección, por el contrario, está en mucho mejor estado. 70 son ediciones completas de la Biblia o de libros bíblicos, mientras que el resto son oracionales. La muestra permite dar un vistazo a tres siglos y medio de cultura editorial en judeoespañol. El más reciente de los volúmenes expuestos es una Biblia, en hebreo y ladino, publicada en Buenos Aires en 1946. La traducción respeta "en la medida de lo posible" el principio de "palabra por palabra" de la Biblia de Ferrara.

Macías heredó los primeros libros de la colección de su padre, Moís, también bibliófilo. "Pronto fue un esfuerzo conjunto", recuerda. En principio, la colección era solo de libros antiguos relacionados con el judaísmo. "Pero hace unos años me di cuenta de que tenía muchas biblias en ladino", afirma.

El judaísmo fue una de las primeras religiones en darle una importancia sagrada a la palabra frente a la imagen. "En la vida cotidiana, el pueblo judío ha convertido los textos en su referencia y su identidad", recuerda Macías. "Somos el pueblo de los libros". Copiar la Biblia hebrea para el culto requiere un elaborado ritual. "Incluso es obligatorio bañarse antes de escribir ciertas partes".

Pero para el ritual semanal, el judío practicante necesitaba, y necesita, una ayuda. "Los cultos en la sinagoga son muy participativos; los fieles cantan", apunta Macías. "Estas Biblias impresas surgieron para ayudarles durante el culto formal. Por un lado, el texto en hebreo, para poder seguir el canto, y por otro en un idioma que comprendiese, para poder entenderlo".

Otros libros bíblicos, como el del Cantar de los Cantares y el de Rut, estaban dedicados al culto en determinadas ocasiones del año y a la educación de los niños. Un ejemplar del libro de Rut, que se usa especialmente en la Fiesta de las Semanas (o Shavuot), publicado en 1921 en Salónica (hoy Grecia), dice "Ordenado en buena regla para el embezamiento [educacíón] de la chiquez".

Desde su expulsión, la comunidad judeoespañola se dividió entre los que escribían el ladino en el alfabeto romano (especialmente en las grandes urbes del norte de Europa, como Amberes y Amsterdam) y los que lo escribían en alfabeto hebreo, el llamado aljamiado (sobre todo en Constantinopla (hoy Estambul), Venecia y Salónica. Los ejemplares más raros son estos últimos. "Las ciudades de Oriente se incendiaban a menudo y tenían menos cultura bibliófila", apunta Macías. "Además, mientras los coleccionistas pueden leer sin problemas un texto en latino, es mucho más difícil leer un texto en alfabeto hebreo, aún más la versión simplificada que se utilizaba para el judeoespañol".

Uno de los objetivos de la exposición es romper con esa imagen de una cultura voluntariamente arcaica y dejar claro que el ladino era —y es— el idioma de una comunidad centenaria que se desarrolló al tiempo que las lenguas e identidades culturales propias de España. "El mundo sefardí necesitaba los textos en judeoespañol porque era su lengua", afirma Macías. "La lengua judeoespañola ha evolucionado durante siglos tras la ruptura con la metrópoli, de forma similar a como ha evolucionado el español de América. Y se ha escrito gran cantidad de literatura, no necesariamente de buena calidad, pero de todo tipo, incluyendo periódicos". Y recuerda: "En 1492 se expulsaron familias que llevaban 1.500 años en la Península. Los sefardíes no mantuvieron la lengua y la cultura de España; fueron fieles a su propia lengua y a su propia cultura".

Publicado en El País del 23 de septiembre de 2014

2º BACHILLERATO LCL: LENGUAS INDÍGENAS

Os transcrivo, como curiosidad, un artículo reciente sobre lenguas indígenas en América:

"CUANDO MURAMOS, MORIRÁ EL IDIOMA"



* En México coexisten 68 lenguas indígenas, un patrimonio cultural amenazado
* De algunas de ellas, como el ayapaneco, apenas quedan ya habitantes.

Cuando Fidel Hernández llega a su aldea, a Chicahuatxla, las casas pasan a tener boca, ojos y espalda. No es nada raro, sino algo que le sucede casi automáticamente cuando el autobús abandona la inacabable Ciudad de México y se adentra en el sur, en su estado natal de Oaxaca. Fidel, un cultivado estudiante de doctorado de la UNAM, deja entonces atrás las puertas, ventanas y techos del idioma español y pasa al universo de la lengua triqui. Un idioma tonal del que los registros oficiales dicen que tiene 25.883 hablantes y que forma parte de uno de los mayores y más desconocidos tesoros de México: la diversidad lingüística. En el país conviven 11 familias lingüísticas de las que derivan 68 lenguas, que a su vez se ramifican en 364 variantes. Una fronda inmensa, cuya concentración apenas tiene parangón en el mundo, excepto en Papúa-Nueva Guinea, Brasil y ciertas regiones de África, pero sobre el que corre una creciente amenaza. Cada vez se hablan menos. Apenas siete millones de indígenas (el 40%) cultivan sus lenguas, y en su mayoría lo hacen en solo seis idiomas (náhuatl, maya yucateco, mixteco, tseltal, zapoteco y tsotsil). El resto, en buena parte, peligra. El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas ha concluido que 259 de las 364 variantes lingüísticas corren riesgo de desaparición. Y en muchos casos, su salvación es casi imposible: 64 tienen menos de un centenar de hablantes. Pertenecen al grupo de “alto riesgo”. Son los últimos de su estirpe.

Don Manuel suele despertarse a eso de las cinco de la madrugada. Los días normales se toma un café y unos frijoles, y los buenos, cuando hay dinero, también algo de pan. Luego agarra el machete y sale al campo a trabajar. Cien pesos (seis euros) por deslomarse hasta las dos de la tarde, en la espesa atmósfera selvática de Ayapa (Tabasco). Entonces vuelve a casa, vuelve ante los frijoles y vuelve a sentarse en la silla de plástico desde la que ahora mira al periodista con ojillos curiosos.

—¿Qué le falta, don Manuel?

—Dinero.

Manuel Segovia Jiménez, aunque no lo parezca, tiene 79 años y posee un tesoro único en el mundo. Habla nnumte oote, la lengua verdadera. El ayapaneco. El idioma más amenazado de México. Quedan siete hablantes (otros 13 lo entienden), de los que Don Manuel es el único que lo sigue usando en familia.

Entroncado en la familia lingüística del mixe-zoqueana, entre cuyas contribuciones universales figura la palabra cacao (pronuciada kaagwa, en ayapaneco), el idioma tiene singularidades que enloquecen a los especialistas. Entre ellas, su riqueza en palabras simbólicas, en onomatopeyas de enorme precisión como tzalanh (sonido del golpe de un machete) o el perfectamente entendible ploj (pisar el lodo).

Esta joya filológica, que durante siglos floreció en la húmeda selva tabasqueña, al sureste de México, no ha podido aguantar el embate de los tiempos modernos. La extensión masiva y exclusiva de la educación en español a lo largo del siglo XX y la inmensa riqueza petrolera de la zona, que atrajo una fuerte inmigración hispanohablante, barrieron el ayapaneco hasta convertirlo casi en un recuerdo. Una trayectoria parecida a la de otras lenguas en México. “No es un fenómeno aislado. Ha incidido la educación solo en español, pero también la emigración masiva y la discriminación que sufren los indígenas”, señalan los investigadores Carolyn O’Meara y Francisco Arellanes, del Seminario de Lenguas Indígenas, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

Esta zozobra general alertó a las autoridades y condujo en 2003 al reconocimiento oficial de los derechos lingüísticos indígenas. Se les otorgó el mismo status que el español y se creó un baluarte para su salvación, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali). “Trabajamos en recuperar este patrimonio, le damos visibilidad, pero si no hay presión social, si la misma sociedad no exige el conocimiento de una lengua, es difícil parar la caída. Aún sufrimos un entorno de discriminación, donde se estigmatiza por el idioma, el color de piel o la forma de vestir, donde los idiomas indígenas son silenciados en los medios de comunicación”, afirma el director el Inali, Javier López Sánchez un chiapaneco de habla tseltal.

Don Manuel, aunque con otras palabras, está de acuerdo. A su alrededor ha visto desaparecer el idioma. Y callar a los que lo conocían. En la escuela, que él abandonó en segundo de primaria, le prohibían usarlo. Poco a poco fue hundiéndose la lengua verdadera, hasta quedar confinada en las mentes de unos pocos náufragos, cuya excepcionalidad atrajo desde los años noventa a investigadores internacionales. En su casa baja de Ayapa, presidida por un altar que este mes tiene una vela encendida en honor del arcángel San Gabriel, don Manuel muestra sin ostentación las fotos de estos buscadores de perlas lingüísticas. Son un reconocimiento al tesoro que posee y que desde 2012 comparte. Anexo a su vivienda, en un vestíbulo de techo metálico, acoge una pequeña y modesta escuela. Allí, los sábados, don Manuel enseña ayapaneco a los niños del lugar. No es el único. Le acompañan Isidro Velázquez, 72 años, y su hermano Cirilo, de 66. Juntos, con el hijo de don Manuel, en silla de ruedas, han preparado un atlas del cuerpo humano, cartas y posters en ayapaneco para las clases. La iniciativa, auspiciada por el Inali, les ha devuelto el orgullo de su idioma. "En el pueblo no le dan valor. Pues bien, yo digo que quien no quiera aprender, que ahí se quede", zanja don Manuel.

Los frutos de esta siembra son desiguales. Los niños acuden en masa cuando se reparte algo, pero cuando los fondos andan escasos, solo pasan el umbral unos pocos. Y aunque alguno muestre verdadero entusiasmo, no basta. "Cuando muramos, morirá el idioma. Ni mis hijos lo han querido aprender", sentencia Cirilo Velázquez. Su hermano Isidro asiente.

"Lograr la restauración del idioma como hace 100 años nunca sucederá, pero el esfuerzo de esa escuela vale la pena para fijar la lengua como un símbolo de la comunidad, una forma de expresar su identidad", señala Daniel F. Suslak, investigador del departamento de Antropología de la Universidad de Indiana, una de la máximas autoridades en ayapaneco.

La suerte del nnumte oote está posiblemente echada. Otras lenguas, como recuerda la filóloga Carolyn O'Meara, aún disponen de tiempo para salvarse gracias a su propio aislamiento geográfico. Y en otros casos dependerán simplemente de la fidelidad de sus hablantes. Eso es algo con lo que cuenta Fidel Hernández, de 32 años. Aunque su idioma, el milenario triqui, no está en la lista de los más amenazados, sabe que no hay una enseñanza normalizada y efectiva de su lengua, que los niños cada vez lo usan menos y que, en un país donde aún se margina al indígena, se ha activado una bomba de relojería que estallará en tres o cuatro décadas. Sería el fin para un hermoso idioma de tradición oral, una lengua volátil donde una misma palabra cambia de significado simplemente con variar el tono (a mayor gravedad, arado pasa a ser agua, carne o desnudo). Pero algunas cosas han cambiado. No todo es declive. Hernández es un ejemplo. Nacido en la perdida Chicahuatxla, prepara su doctorado sobre la lengua triqui, su idioma. Miles de horas de estudio con un objetivo en la mente, salvar a ese maravilloso mundo donde un arado se vuelve agua, y las casas, en vez de techos, tienen espaldas.

La silenciosa nación monolingüe

 Leonardo López Martínez vive en un mundo sencillo. Nunca ha buscado trabajo en la ciudad, tampoco ha leído un libro y ni siquiera entiende esas voces estridentes que salen del televisor que su hija se empeña en encender cada tarde. Leonardo, de 62 años y dos dientes de oro refulgentes, es un maya que sólo habla el milenario yokot’an, conocido por los especialistas como chontal de Tabasco. Él sabe (la experiencia se lo ha demostrado) que lejos de su pueblo casi nadie le entendería, y quien pudiera, muy posiblemente, lo disimularía. Pero eso no le preocupa, porque aquí, en la selvática aldea de San Isidro, en el municipio de Nacajuca (Tabasco), tiene a sus amigos y su trabajo; aquí, en un mundo aplastado por la humedad y los mosquitos, le basta con el yokot’an.

Como Leonardo hay un millón de indígenas en México, en su mayoría concentrados en los Estados de Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero, que sólo hablan su idioma nativo. Son los más discriminados dentro del ya de por sí marginado colectivo indígena. Cada paso que dan fuera de su entorno, representa una dificultad. Pese a los esfuerzos gubernamentales y a los reconocimientos de sus derechos lingüísticos, se topan con muros sordos en la sanidad, el trabajo, la justicia, las prisiones, los medios, la educación… “Se les margina en muchos ámbitos, la sociedad aún no reconoce suficientemente la diversidad”, dice el director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Javier López Sánchez. Y esa experiencia los aísla o lleva a abandonar su idioma.

—Y usted, don Leonardo, ¿se ha sentido discriminado?

—Yo no, porque nunca he salido de aquí, pero sé que me mirarían extraño porque no hablo su lengua.


A Leonardo le ha traducido su hija. Se ríen juntos mientras hablan, sobre todo, cuando se le pregunta qué desearía en esta vida. “Ganado y dinero”, responde a carcajadas. Luego, recupera la seriedad y explica que a él lo que le gusta es salir a por leña, ver a sus reses, cuidar a las gallinas y pavos que corretean por el patio tropical, y tener la casa limpia.

Publicado en El País del 23 de septiembre de 2014.



2º BACH LCL: CÓMO REALIZAR UN RESUMEN

Os ofrezco unas pautas de cómo realizar un examen. Las publicó la Universidad de Zaragoza, pero son perfectamente válidas para nosotros:

¿QUÉ ES UN RESUMEN?


1.-       “Cuando  nos  referimos  al  resumen,  se  habla  de  condensar,  reducir,  contraer,  sintetizar,  resumir. En todos los casos, se trata de presentar de un modo breve y preciso el contenido de un  texto  para  un  lector  que  no  lo  conoce. Debe  ser  autónomo. No  debe  haber  alusiones  al  texto de origen. Debe  ser claro para alguien que no ha  leído  el  texto original. El que  lo  lee debe enterarse de todo lo que dice el texto sin ir al original.

No deben usarse formas del tipo “El autor dice…”, “En el texto se ve que…” Hay que ser  impersonal. Ponerse en lugar del autor. El resumen debe repetir el orden del texto y debe ser objetivo. Hay que ser fiel al significado y al orden del texto.

El  resumen  es  fundamentalmente  una  prueba  de  Lengua  Española.  Debe  mostrar  la capacidad del alumno de escribir bien. Debe estar escrito en un español correcto y sin faltas de ortografía.

El resumen supone una prueba de comprensión y una prueba de redacción.

En  la  comprensión  intervienen  la  cultura  general,  el  conocimiento  del  vocabulario,  el  dominio de conceptos abstractos. Estos aspectos se adquieren leyendo, leyendo, leyendo.

La redacción debe ser clara, correcta y concisa.”

2.- “Se espera un resumen conciso del texto en el que se recogerán todas las ideas esenciales y se desecharán las argumentaciones secundarias, las reiteraciones, las ejemplificaciones, etc. No  se debe  admitir  el  estilo  telegráfico;  tampoco  se debe  aceptar una paráfrasis del  texto que venga a resultar tan extensa como éste. Hay que destacar las ideas importantes del texto y,  si  la  hubiera,  la  tesis  u  opinión  del  autor. Y  hay  que  redactar  enunciados  coherentes, cohesionados.”

EN DEFINITIVA… LO QUE HAY QUE HACER

1.-Primera  lectura. Lee con atención el  texto antes de contestar.  Identifica el  tema. Busca  las  palabras clave, las ideas principales.

2.  Segunda  lectura.  Una  vez  que  hayas  obtenido  una  impresión  general  del  texto,  tras reflexionar sobre su significado general, haz una segunda lectura más técnica y detallada.

a)  Usa  el  subrayado  o  el  esquema  como  técnicas  de  trabajo;  por  ejemplo,  en  cada párrafo  subraya  la  idea principal. No olvides que no debes abusar del  subrayado,  pues  si  lo  usas  con  exceso  pierde  utilidad.  Y  recuerda  que  es  mejor  esperar  a  la  segunda lectura para subrayar el texto, pues en la primera lo que viene al principio y  nos parece importante podría ser solamente un elemento introductorio.

b)  Busca los marcadores del discurso o conectores (sin embargo, como consecuencia, aunque, es decir…) y  fíjate en qué  tipo de  relaciones  lógico-lingüísticas  establecen entre  los  enunciados  (consecuencia,  restricción,  confirmación,  ejemplificación, resumen…). De  ellos deducirás  cómo progresa  lógicamente  el  texto,  la  información que se va suministrando en cada párrafo al lector.

c)  Construye una frase al margen que recoja las ideas fundamentales de cada párrafo.

3.  Haz  una  redacción personal  del  resumen  en un  solo párrafo  de  unas  cinco  o  seis  líneas, teniendo en cuenta estas cuestiones:

a)  Redacta  en  tercera  persona  y  en  tono  objetivo,  debes  recoger  lo  que  afirma  otra persona.

b)  Evita las frases largas y complejas, pues es más difícil ser coherente. Usa conectores
para enlazar unas oraciones con otras.

c)  No uses frases literales entresacadas del texto.

d)  Incluye solamente las ideas importantes, pero de todo el texto –no solo de una parte-,  evitando las informaciones accesorias, los datos poco relevantes.

e)  No comiences nunca con expresiones del tipo “El texto dice…”, “El autor expresa…”, “En este texto…”, sino que debes ir directamente al grano, al resumen de las ideas.

CARACTERÍSTICAS  DEL  BUEN  RESUMEN:  LO  QUE  VAN  A  VALORAR  LOS CORRECTORES

Recuerda que el resumen es una parte importante de la PAU y que se valora con 2 puntos. Aquí te comentamos las características que debe tener un buen resumen. Si el tuyo las posee, tendrás
una calificación alta en el momento de la prueba:

* Claridad, brevedad,  concisión  (no más de  cinco o  seis  líneas). Desecha  la  información  secundaria (los ejemplos,  las anécdotas...). No divagues, evita  fórmulas  introductorias. .Ve al grano. Por ejemplo, escribe una idea principal por cada párrafo, y solo una, y dale forma en una única frase.

*  Resumir  es  descomponer  el  texto  para  reconstruirlo  con  tus  palabras. Mejor  no  utilices frases  literales del  texto, sino expresiones de elaboración propia. Se  trata de condensar selectivamente el contenido, eligiendo lo principal e hilvanando lógicamente tus palabras.

* Respeta el orden de las ideas en el texto original. No anticipes el final, no pongas primero lo que en el texto aparece después.

* Objetividad. No opines, no se trata de eso. No hagas valoraciones de lo que el texto dice. Sé impersonal.

* Exactitud, lo que digas debe ser fiable y responder a lo que dice el texto. No pongas cosas que el texto no dice. No escribas ambigüedades. Resume todo el texto, no solo una parte.

* Autosuficiencia.  El  resumen  debe  valerse  por  sí mismo,  quien  lo  lee  debe  entenderlo perfectamente sin tener que recurrir al original, tiene que ser autónomo.

* Redacción.  Redacta  bien,  con  coherencia  y  cohesión,  evitando  repeticiones, incorrecciones,  muletillas  propias  del  lenguaje  coloquial...  No  uses  llaves,  apartados, asteriscos. El  resumen  debe  ser  un  texto  expositivo,  no  un  esquema. Debes  demostrar asimilación personal del  texto y que sabes expresarte con claridad, usando un  lenguaje rico y variado, subordinando unas ideas a otras, usando enlaces y conectores, redactando  sin faltas de ortografía y sin tautologías inútiles.


* Presentación. Una buena presentación predispone favorablemente a los correctores. Cuida tu caligrafía, deja márgenes, escribe con letra suficientemente grande y legible

(Extraído de aquí)


sábado, 20 de septiembre de 2014

LITERATURA UNIVERSAL: PESSOA


Aquí os dejo una reciente reseña sobre los cuentos policiacos de Pessoa:

Quaresma, descifrador

LAURA FERNÁNDEZ
Hubo una época en la que Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), el autor contenedor de un millón de otros autores, se preguntaba cómo le gustaría ser recordado. Más bien, se preguntaba si para serlo debería comenzar su carrera con algo clásico, un extenso libro de versos, un libro de versos de unas 350 páginas en el que todas y cada una de sus personalidades estuviesen representadas, algo así como un álbum familiar de su portentoso (y genial) yo, su yo en perpetua descomposición, o si debería, en cambio, hacerlo con una novela policíaca. Pues, amante del noir más clásico, el noir que practicó el quirúrgico Arthur Conan Doyle, y el feroz partidario de lo imposible, o del puzzle elevado a categoría de impenetrable misterio literario, Gaston Leroux, Pessoa intentó, durante décadas, terminar una novela policíaca. Pero no lo consiguió.

Escribió al menos 13 relatos, 13 relatos que pretendieron ser 13 novelas, y no logró terminar ninguno. De haberlo hecho, de haber llegado a completar una novela, ésta habría tenido como objeto la resolución de un enigma de aparentemente imposible resolución, como el que se apunta en La carta mágica, el curiosísimo robo de una carta que nadie ha podido sustraer de ninguna manera, sino que más bien, como dice uno de los personajes, parece que “haya huido por su propio pie y haya abierto por dentro una puerta cerrada por fuera”.

Sí, si algo tienen en común todos y cada uno de los 13 relatos, de los 13, en realidad, intentos de novela reunidos en Quaresma, descifrador, es que todos parten de una premisa que tiene más de fantástica, de kafkiana, o, mejor, de lerouxiana, que de real: en La desaparición del doctor Reis Gomes, por ejemplo, el ilustre doctor desaparece en la escalera, en algún punto entre la verja de entrada del edificio y la cuarta planta del mismo, donde la espera su paciente que, extrañada de que el médico tarde tanto en llegar a su apartamento, le pregunta al amigo que le ha acompañado si el doctor piensa tardar mucho más en subir. Es entonces cuando descubren, uno y otra, que el doctor parece, simplemente, haberse volatilizado. Pero ¿lo ha hecho realmente?

Cada uno de los intentos de Pessoa de construir su ansiada novela policíaca parece, en ese sentido, un acto de prestidigitación, y quizá fue esa obsesión por explicar lo imposible, por dinamitar la novela de misterio clásica como lo hizo en su momento el propio Leroux, llevarla a un terreno en el que “los hechos son cosas dudosas” y sólo los argumentos tienen sentido, lo que le impidió terminar ninguna de sus historias.

Se puso el listón demasiado alto, hasta el punto de que, en un momento dado, uno de los personajes le suelta a Abílio Fernandes Quaresma, su peculiar detective (al que gusta de considerar un descifrador de enigmas, descifrador que vive en un cuarto desordenado y pasa la mayor parte del día envuelto en una manta, leyendo), “no sé si lo que acabo de escuchar ha sido un razonamiento humano o la exposición, en boca de un humano, del resultado del trabajo de una máquina de razonar”. Así, sus historias son inconclusos ejercicios de lógica que han tratado de ser reconstruidos para la ocasión, dando buena cuenta de lo difícil de la empresa en la que el poeta se embarcó una y otra vez, pues todas las ideas eran brillantes, pero su resolución era decididamente compleja, porque ¿cómo explicar lógicamente lo imposible?

Aunque laberíntica, pues después de todo y pese al enorme esfuerzo de reconstrucción, las pretendidas novelas reunidas no son más que escenas de las mismas (algunas rescatadas de hojas de calendario manuscritas), la lectura de Quaresma, descifrador, es imprescindible para todo amante del noir clásico que se precie, y una excelente (y necesaria) muestra de cuán ambicioso llegó a ser el poeta luso, que pudo haber revolucionado el género con su compleja y decidida apuesta por la razón (pura).

Jueves, 19 de septiembre de 2014.
En El Cultural de El mundo


miércoles, 17 de septiembre de 2014

2º DE BACHILLERATO: MIGUEL DELIBES

Aunque ya existen algunas entradas sobre este autor, añado más, que pueden resultar de interés.

Monográfico de El País

Monográfico de RTVE

Fundación Miguel Delibes

Y unos interesantes apuntes del prof. Julio Concepción Suárez (http://www.xuliocs.com/), un buen punto desde donde empezar.

Miguel Delibes y la novela de su tiempo.

Claves para leer a Miguel Delibes. (Extraído de aquí)

La novela social de los años 40-50

La novela social de los 50








2º BACHILLERATO: LA ORACIÓN SIMPLE

En el blog aparecen unos cuantos apuntes y enlaces sobre los elementos que constituyen la oración simple. Os ofrezco ahora unas cuantas oraciones para analizar.

Oraciones simples

Oraciones simples (II)


2º BACHILLERATO: Temario de Lengua Castellana y Literatura

Empezamos un nuevo año, pero a pesar de que la mayor parte del material es el mismo de años anteriores, os vuelco por si acaso el temario, una vez más.


Temario